El dramaturgo francés Mohamed El Khatib, conocido por sus intervenciones sociales y artísticas, en las que buscan dar voz a colectivos vulnerables o marginados, integrándolos como coautores y protagonistas de sus obras, ha liderado este verano en Barcelona el denominado Proyecto Casa, una innovadora iniciativa de mediación artística participativa y transformación para facilitar el acceso a la expresión artística de las personas sin hogar.
El Khatib, junto a la fotógrafa Yohanne Lamoulère, el ilustrador Bonnefrite y la autora Elsa Broclain, han hecho posible que, entre el 9 y 12 de junio, las personas sin hogar del Centre Residencial de Primera Acogida (CPA) de Sant Gervasi participaran en talleres de fotografía, creaciones gráficas, acciones pictóricas, espacios de conversación, producción de imágenes y experimentaciones colectivas, actividades que culminaron con una exposición abierta al público.
El Proyecto Casa, impulsado por el Teatre Lliure y el Ayuntamiento de Barcelona, que se enmarca dentro del Proyecto Ornitorrinco de la Red de Teatros y la Fundación Daniel & Nina Carasso, toma como punto de partida el formato de residencia artística experimental y flexible TERMINATO, concebido como una caja de herramientas móvil que prioriza la adaptación a las realidades humanas, sociales y sensibles de los lugares que lo acogen.
Este enfoque emplea la expresión artística como herramienta para hacer emerger formas de representación sensibles y dignas de las personas acogidas, a la vez que transformar temporalmente el centro en un espacio de creación, de encuentro y de circulación de relatos.
Romper tabúes sobre la vejez
Mohamed El Khatib está considerado una figura clave de la ficción documental por haber revitalizado el género con temas lúcidos y comprometidos que dan voz a personas habitualmente relegadas a los márgenes. Entre sus iniciativas en este campo destacan obras como La vie secrète des vieux, que se pudo disfrutar en el Teatro María Guerrero y en el Teatre Lliure el pasado junio y que se desarrolla alrededor de la necesidad de romper los tabúes sobre la vejez, la sexualidad y el papel de las personas mayores en la sociedad.
Otro ejemplo de su obra, en el que busca da voz a trabajadores de sectores cotidianos a los que la sociedad suele dar la espalda o invisibilizar, es Moi, Corinne Dadat, donde invitó a una limpiadora profesional a ser coautora y protagonista de la pieza, mezclando la sociología y el arte para reflexionar sobre el valor del trabajo físico. Su filosofía se basa en el análisis del tiempo presente y las realidades humanas, adaptándose al ritmo de los espacios que interviene y utilizando el arte como una herramienta de cohesión y transformación social.
Perspectiva de género
El Centro Residencial de Primera Acogida Sant Gervasi forma parte de la red de servicios municipales de Barcelona, una red que responde a un modelo de atención centrado en las personas y cuyo objetivo es fomentar su transición hacia una situación de plena autonomía.
Sus instalaciones funcionan como centro residencial para mujeres sin hogar que trabaja desde una perspectiva de género, como centro de alojamiento temporal, centro de día, espacio para la higiene personal y comedor social. En la actualidad, Barcelona es referente en el despliegue de respuestas segmentadas a partir de las necesidades y especificidades de las personas sin hogar contando con cerca de 2.900 plazas de alojamiento temporales.